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La base de cobre está
perfectamente pulida; esto influye positivamente en la temperatura de la
tarjeta, ya que tiene una mayor superficie de contacto, mejorando así la
disipación. |
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El peso se acerca a los 181
gramos, un valor muy normal para este tipo de disipadores. |
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Disponemos de ocho
disipadores de aluminio con autoadhesivo; éstos van en las memorias de la
tarjeta. En cuanto los peguemos y encendamos nuestro sistema, con el calor
que desprende la tarjeta, quedarán fuertemente fijados. |
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A la izquierda tenemos el
kit de montaje con los anclajes para sistemas duales (SLI/Crossfire) y a la
derecha, el de los anclajes básicos que usará la mayoría. Hemos de decir que
el primero, al tener piezas más pequeñas, es algo más complicado de
instalar. |
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Como norma general, ante un
cambio de disipador, tendremos que limpiar los restos de pasta del núcleo y
dejarlo bien limpio para la nueva aplicación. |
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Como ya hemos comentado,
los disipadores de aluminio son muy fáciles de instalar. Quitaremos el papel
protector y pegaremos. No hay que preocuparse porque parezca que no quedan
bien pegados, con el calor que generan las memorias, el pegamento se fijará
como es debido. |
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A continuación, una fina
capa en el núcleo será bien extendida, sin dejar huecos o grumos de pasta.
Aplicarla correcta o incorrectamente puede que sea la diferencia entre tener
unas buenas temperaturas y un excelente rendimiento, o tener cuelgues y
reinicios en el sistema. |
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Instalaremos el kit de
perfil alto, para sistemas con una sola gráfica. Atendiendo a las
indicaciones del fabricante, atornillaremos los anclajes en los orificios
que corresponden, según el modelo que tengamos. |
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