El primer paso para la instalación es desmontar el disipador que viene en
nuestra placa; luego limpiaremos la superficie de contacto y localizaremos los
agujeros. Es importante no dejar nada de pasta térmica en la superficie para que el contacto
sea perfecto.
Colocamos los enganches
como se muestra en la figura, uno en cada agujero. Hacemos la presión justa
y necesaria para que entre el enganche hasta que suene un clic.
Colocamos la barra metálica de sujeción en posición
horizontal como se muestra en la imagen y preparamos el tornillo y la tuerca.
La instalación es muy fácil y no conlleva ningún problema.
Colocamos el tornillo con
esa especie de "garfio" hacia abajo, que se agarrará a los enganches que
colocamos al principio. No apretaremos todo el tornillo, sólo un
poco ya que luego lo regularemos según la posición.
Aplicamos la pasta térmica
en la base del disipador, para mejorar la disipación de nuestro chipset. Es más que recomendable
usar una pasta térmica de calidad, cuyo componente principal sea de plata,
pasta que hará mejorar enormemente la temperatura final del chip.
Colocamos el disipador con
cuidado y viendo que haga contacto con la parte superior del
chip. Llega el momento de colocar los tornillos de sujeción con sus
correspondientes enganches. Como los tornillos no están apretados del todo,
iremos manipulándolos hasta encontrar la posición buena en la que los
atornillaremos.
Apretamos los tornillos, siempre con mucha delicadeza,
hasta hacer tope; después de esto ya estará listo para colocar la
alimentación y probar nuestro disipador.
Conectamos el molex de 3 pines
a corriente. Podemos hacerlo también a un rehobus o simplemente a la
placa, esto queda a gusto del usuario. Con la última opción no tendremos que preocuparnos por su regulación, ya que se
encargará bien la bios, bien cualquier software de monitorización que
instalemos.
Al comenzar a funcionar, podemos apreciar su buen aspecto,
resaltando el holograma de la pegatina que recubre la parte superior del
ventilador. El ruido emitido es prácticamente inapreciable. Incluso a la luz
del día, los LEDs se dejan ver.
En la oscuridad los LEDs azules destacan notablemente sobre el resto de
elementos; esto aporta a la placa
el toque modding que muchos buscan.
Las pruebas se han realizado mediante la comparación de las
temperaturas del chipset en "idle" y en "full load", con el disipador de
serie que trae la placa y luego con el Blue Ice Pro. Todos los
cálculos los hemos
realizado mediante el programa
Everest Ultimate Edition y para el caso de
"full
load" hemos utilizado el CPU-Burn para poner al 100 % la CPU y consecuentemente, el chipset.
La temperatura ambiente es baja, unos 19,5º C y la caja está bien refrigerada
con lo que es probable que bajo condiciones no tan excelentes, la bajada de esa
temperatura sea mayor, ya que tendremos una temperatura de inicio mayor.
En lo relacionado al ruido podemos decir que a tope de revoluciones se escucha
un ligero zumbido que puede llegar a ser molesto si nos gusta el silencio en
nuestro PC, aunque regulándolo con un controlador de RPM o rehobus, este
inconveniente podemos hacerlo desaparecer a costa de algún grado menos de
refrigeración.
En cuanto a los resultados, la bajada de temperatura ha sido
buena, estando en los 5º C a carga total. Incluso con la buena temperatura
ambiental y la refrigeración de la caja, el Blue Ice es capaz de arañar esos
grados centígrados que lo hacen superior a los disipadores de serie.
Disipador
Temp. Ambiente
Temp. Idle
Temp. Full Load
- Disipador de serie (sin ventilador)
19,5º C
36º C
46º C
- Cooler Master Blue Ice Pro (4500 RPM)
19,4º C
34º C
41º C
Conclusión:
Nos gusta
Puede mejorar
Compatible con todos los chipsets del mercado
Nada destacable
Buena estética
Fácil montaje
Este disipador de chipset que hemos analizado es un buen complemento para
el refresco de nuestro PC, además de ser compacto y simple, cumple su
función a la perfección bajando la temperatura de nuestro chipset en algunos grados.
De fácil montaje, con un nivel de ruido bajo y un agradable diseño, son razones
suficientes como para inclinarnos por el Blue Ice Pro. El rendimiento del
disipador se puede mejorar si optamos por la inclusión de pasta térmica de gran
calidad, como la Artic Silver, formada casi totalmente por pura plata. Aun así,
se muestra fuerte en su misión, que es la de rebajar varios grados la
temperatura del chip principal de la placa base.
Cooler Master vuelve a acertar con un
buen producto, muy equilibrado en todos los aspectos, tanto en diseño, como en
facilidad de montaje y por supuesto, en rendimiento.